Posicionamiento de ConMexico ante la aprobación del dictamen fiscal

ConMéxico expresa enérgicamente su oposición a impuestos especiales a alimentos y bebidas no alcohólicas como medida de salud pública, así como el tratamiento discriminatorio a cualquier alimento.

  • Los impuestos especiales son sumamente regresivos e impactan el bolsillo de todos los mexicanos; el 25% de la oferta de la tiendas Diconsa será gravado.
  •  El IVA a goma de mascar y alimentos para mascotas supone un trato discriminatorio que afecta a la economía familiar.
  • Ambos gravámenes carecen de sustento técnico y jurídico, impactando negativamente el clima de inversiones de uno de los sectores más dinámicos e innovadores del país.

México, D.F., a 17 de octubre de 2013.- La propuesta de gravar con un impuesto especial a las bebidas saborizadas con azúcares añadidos de un peso por litro y a aquéllos alimentos con una densidad calórica de 275 kilocalorías por cada 100 gramos o mayor es una propuesta que carece de todo sustento técnico y jurídico.

El mismo criterio aplica para la tasa de 16% de IVA a la goma de mascar y a los alimentos para mascotas.

Se trata de iniciativas regresivas, que afectan sensiblemente el bolsillo de todos los mexicanos; en especial a las clases menos favorecidas. En el caso del IEPS, las categorías de productos a gravar representan el 25% del Catálogo de Productos para la Alimentación y Nutrición del Programa de Abasto Rural de Diconsa.

La alimentaria, se trata de una de las industrias más dinámicas e innovadoras del país y el mundo con una producción de 124 mil millones de dólares, equivalente al 4.1% del PIB total. Esta industria ha hecho de México el noveno productor de alimentos industrializados del mundo.

Esta medida deja a esta industria en la incertidumbre jurídica y subsidia a la informalidad. Supone un manifiesto atentado contra la libertad de empresa y un claro trato discriminatorio a las categorías de productos afectadas.

El uso de impuestos especiales como medidas de salud pública carece de todo sustento técnico, jurídico y económico, por varias razones:

• Son ineficientes, porque no cumplen con el objetivo para el que se diseñan, ya que proliferan los productos sustitutos y es difícil predecir cómo los consumidores reaccionarán al cambio de precio derivado de un impuesto. Algunos dejarían de adquirir otros productos para seguir consumiendo los productos tasados; otros buscarían productos sustitutos; otros más cambiarían la mezcla de productos que suelen consumir en maneras difíciles de identificar.

Son desproporcionados, inequitativos y regresivos, porque generan una carga desproporcionada sobre los hogares de la población de menor ingreso.

Son discriminatorios, porque impactan a un conjunto de categorías de productos, cuya causalidad en el sobrepeso y la obesidad no está científicamente fundamentada, cumplen con la normatividad sanitaria y están sujetos a la regulación oficial.

• Carece de fundamento de salud pública, porque no hay evidencia científica que demuestre que una categoría de producto o grupo de ellas incida causal y directamente en el sobrepeso y la obesidad. Lo único que es científicamente irrefutable es que son las dietas y el sedentarismo los factores que inciden en el peso corporal de las personas.

Es sorprendente que los mismos diputados que se han opuesto al impuesto al valor agregado a los alimentos, aprueben ahora gravámenes a buena parte de los mismos productos, pero de una manera distorsionante, discriminatoria, inequitativa e ineficiente.